Ciclo de Reflexiones “Subjetividad y Cultura”

La Dirección del I.S.P.I. N° 9105 invita a actores educativos de esta institución y de instituciones asociadas a participar del Ciclo de Reflexiones “Subjetividad y Cultura” a realizarse los próximos Martes 30 de Octubre y 6 de Noviembre de 2018, de 18 a 20 hs.

Los interesados deberán inscribirse a través del formulario publicado al pie de esta página.

Propósitos

  • Procurar el pensamiento y la comprensión de problemáticas actuales.
  • Abordar el espacio escolar, los nuevos escenarios educativos para construir nuevos modos de intervención.

 

Profesores:

  • Busaniche, Jorge
  • Gómez, Vanina
  • Luengo, María Soledad.

Fundamentos teórico epistemológicos

Se torna imprescindible construir soportes epistemológicos que permitan acotar objetivaciones como parte de su caja de herramientas conceptuales, las que a su vez requieren de una propuesta de abordaje técnico metodológica.

Una praxis es “el tér­mi­no más amplio para designar una acción concertada por el hom­bre, sea cual fuere, que le da la posibilidad de tratar lo real mediante lo simbólico” (Jacques Lacan: 1987)

Dilucidar por qué y cómo sucede lo que sucede es en definitiva, una práctica in­vestigativa de las singularidades con que se expresan las institucio­nes vigentes, mediatizadas -a su vez- por las particula­ridades de los grupos y de los niveles orga­nizativos coexis­tentes. Supone un análi­sis del continuo movimiento macro-microso­cial, del complejísimo cruce entre las instan­cias estructurantes -históricas, políticas, sociales, etc.- y las singularidades de sus formas de expresión­ sobre la su­perficie de lo cotidiano.

Los ejemplos se piensan apropiados para mostrar que un enfoque de abordaje tradicional hubiera diagnosticado a cada alumno, a sus familias respectivas, a cada docente o tal vez, al curso en cuestión, sin dilucidar el campo de tensiones entrecruzadas desde dimensiones institucionales y luchas diversas de las redes del poder que exceden los límites de un aula y de un grupo, pero que los atraviesan produciendo efectos en su subjetividad. Los decires singulares de los diversos protagonistas, los episodios cotidianos, los hechos y los acontecimientos -aún surcados por lo obvio- objetivan y materializan una realidad inaprehensible de otro modo.

Frente a las demandas, las urgencias, las situaciones conflictivas que emergen en la vida cotidiana de toda organización educativa -en cualquiera de sus niveles- con frecuencia se desliza una tendencia a disociar la teoría de la práctica como si una de ellas pudiese sostenerse sin la otra.

No cabe duda que acotar o centralizar determinado eje, forma parte del arduo procesamiento que apunta a comprender la significación de los acontecimientos humanos, pero tales acotaciones constituyen siempre pasajes transitorios y nunca coagulaciones absolutas en sí mismas.

Los reduccionismos más frecuentes giran en torno a estrechar la educación única y exclusivamente con el proceso de aprendizaje y/o con el organismo escolar. Vinculado a ello, una compleja trama político, económico y social se esfuma bajo una responsabilidad que recae adjudicada sobre dos de sus múltiples protagonistas, visiblemente expuestos: el docente y el alumno. Uno y otro encarnan alternativamente el centro de las problemáticas candentes acorde a los momentos históricos que se transitan y a las teorizaciones en boga que se consumen.

Toda problemática conlleva angustias, malestares. Pero hay diferencias tanto en el modo de sufrirlas como de enfrentarlas y hay diferencias y especificidades no sólo por la diversidad de las problemáticas sino por la diversidad de modos de intervenir, acorde al sitio del interviniente, a la función social que representa o encarna, a la posición epistemológica desde donde habla, a la caja de herramientas que se dispone para su lectura.

Un común denominador vale como advertencia: cuando una problemática cualquiera sea, emerge, se expresa y materializa en el territorio propio de la educación, adjudicarla estricta y exclusivamente al nivel de lo individual constituye una mirada demasiado simplista. Dilucidar la trama dialéctica entre una dimensión institucional y la singularidad de la subjetividad humana, se torna imprescindible para apresar algo de ese incesante devenir entre lo micro y lo macrosocial.

Se trata de dilucidar por qué sucede lo que sucede, la posición de interviniente frente a la complejidad de cualquier problemática humana en la trama actual -a su vez complejizada por el territorio de la educación- conlleva ciertas cuestiones que resultan insoslayables:

  • que la posibilidad de desenmarañar algo que sucede, jamás puede reducirse ni agotarse en el nivel de lo individual, ni obviar la dimensión de una trama institucional que trasciende las paredes de toda organización educativa;
  • que no puede haber intervenciones premeditadas al modo de recetas o verdades absolutas.

Formulario de Inscripción: